CINCINNATI -- El lanzador cubano de los Rojos, Aroldis Chapman, está dando con la zona de strike con menos velocidad.

Muchos estarían preocupados si un serpentinero joven tuviera menos velocidad que antes. Pero desde el punto de vista de Cincinnati, eso es algo positivo para Chapman.

Conocido por alcanzar las 105.1 millas por hora con un lanzamiento y con frecuencia tirar por encima de las 99 -- llamándoles la atención a todos los aficionados -- Chapman en esta campaña ha estado sobre las 90 millas por hora, pero alcanzando 100 unas pocas veces.

"Le han indicado que no tiene que lanzar 100 millas por hora para pitchar con efectividad", expresó el gerente general de los Rojos, Walt Jockety.

Los primeros resultados lo han demostrado. En nueve presentaciones y un total de 12 1/3 entradas, Chapman no ha permitido ni una carrera merecida. Representa la mejor marca en blanco de cualquier relevista, por encima de los 12 episodios del relevista de los Tigres, Duane Below.

Chapman, de 24 años, ocupa el segundo lugar en los Rojos con 21 ponches, ha otorgado solamente cuatro bases por bolas y ha permitido apenas cinco imparables. Recetó 18 ponchetes en 10 entradas antes de conceder su primer pasaporte el 22 de abril en Chicago.

"He estado muy satisfecho con mi comando y las pocas bases por bolas que he otorgado hasta ahora", indicó Chapman. "Trabajé fuerte durante la temporada muerta y en los Entrenamientos de Primavera. Me ayudó con el comando que tengo ahora".

Chapman ha perfeccionado su repertorio en lugar de contar solamente con la potencia de su brazo. Ahora junto a su bola rápida ha agregado un slider y una recta de dos costuras.

La temporada pasada, los Rojos vieron cómo las cosas se vinieron abajo cuando Chapman tuvo problemas. En un período de cuatro salidas que comprendió un total de 1 1/3 capítulos, permitió 10 carreras y dio 12 boletos gratis. Entró a la lista de incapacitados debido a una inflamación en el hombro izquierdo. Luego de recuperarse, tuvo una tarea de rehabilitación de 30 días en las Ligas Menores para mejorar su mentalidad y su mecánica.

La mecánica de Chapman este año, bajo la supervisión del coach de pitcheo Bryan Price, ha sido más consistente. Y ha trabajado con rapidez en el montículo.

"La mayor diferencia es su ritmo", manifestó el cátcher de los Rojos, Ryan Hanigan. "Se sube a la lomita y no piensa dos veces para lanzar ni se lamenta al permitir una base por bolas. Vuelve a la carga y desde mi punto de vista solamente piensa en hacer los ajustes para que su mecánica funcione como debe. Y si todo está funcionando, ataca al bateador, sin detenerse".

Con los ajustes físicos, también ha llegado un ajuste mental: Chapman está lanzando con astucia.

"Lo principal es que parece enfocarse mejor", dijo Jocketty. "Se nota que tiene confianza en lo que hace, que es algo muy importante".

Chapman tuvo su mayor reto de la temporada en una de sus últimas presentaciones, en el segundo compromiso de la serie entre los Rojos y Astros. Al entrar en la novena entrada para sellar la blanqueada de Cincinnati, abrió el inning con un pasaporte, permitió un sencillo con un out y otorgó una base por bolas con dos outs.

Sin embargó, Chapman no se notó afectado por eso.

Salió de apuros al abanicar a Chris Snyder con una recta de 96 millas por hora. Chapman caminó hacia la cueva con una sonrisa y le estrechó la mano a su receptor.

"La verdad, todos estaban entusiasmados por esa velocidad", reconoció Hanigan. "Es difícil que un muchacho pueda lanzar de esa manera. No importa quién eres. Aparte de demostrar la fuerza de su brazo, ha demostrado su madurez. Tira una bola a 97 millas por hora, otra de 95 y un strike de 93. No tira con toda su fuerza cuando no lo necesita. Eso demuestra que ha crecido como lanzador. Es maravilloso".

En enero del 2010, después de desertar de Cuba, Chapman firmó con los Rojos por seis años y US$30.25 millones con la expectativa de ser abridor. Pero después de 78 salidas de Grandes Ligas, aún no ha hecho apertura alguna.

Muchos se han quejado de que los Rojos están desperdiciando bastante dinero en un preparador de mesa. A finales del 2010 y durante la temporada pasada, fue empleado como relevista para mantener controlada su cantidad de entradas. Esta campaña, aunque el club reconoce que el futuro de Chapman a largo plazo es como abridor, emplearlo como relevista en lo inmediato es una necesidad.

"No es una de nuestras prioridades", declaró Jocketty. "En estos momentos ocupa un papel importante en el bullpen. Será difícil sacarlo de ese rol hasta que todos ahí estén en salud".

El trabajar como abridor en la pretemporada le permitió a Chapman incrementar su volumen de trabajo para lanzar dos entradas en algunas de sus salidas -- dos de ellas le ameritaron victorias en su cuenta personal. Es algo que también tiene a Price y al manager Dusty Baker avanzando con cautela. Si Chapman tira dos entradas y hace cerca de 35 lanzamientos, eso significa que no estará disponible durante par de días.

No siempre es fácil evitar emplear a Chapman, pero el bullpen de los Rojos cuenta con varios brazos que lo complementan bien, registrando 2.82 de efectividad con el gran aporte del dominicano José Arredondo, Logan Ondrusek y el nuevo cerrador Sean Marshall.

"En el bullpen, puedes lanzar todos los días, pero los coaches y el manager han permitido que mi cuerpo se recupere", explicó Chapman. "Esa es la clave. No me opongo a eso. Estoy satisfecho con la manera en que me han usado".