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CHICAGO - Carlos Zambrano hizo todo lo posible por hacerle saber a la fanaticada de los Cachorros que lamentaba cualquier problema que causara en los últimos años de su estadía de 11 temporadas con el equipo.

El venezolano describió su regreso al Wrigley Field, como integrante de los Marlins, como extraño y emotivo.

"Aún quiero mucho a estos fanáticos", dijo Zambrano. "Una vez más, pido disculpa por cualquier inconveniente y lo que haya hecho. Lo único que quería hacer en Chicago era ganar, y de verdad me disculpo ante los fans de Chicago y la gente aquí que me trató bien."

Zambrano fue convocado a tres Juegos de Estrellas como integrante de los Cachorros. Pero eso fue antes de que una serie de rabietas y frustraciones, más una efectividad de 4.82 el año pasado, provocaran un cambio a Miami en el invierno del 2011-12.

El derecho describió sus últimas dos campañas y media aquí como fuera de control, a la vez que expresó que quiere seguir adelante con su carrera y recordar sus primeros ocho años y medio con los Cubs.

Zambrano, quien aún tiene una casa en Chicago, dijo que le salieron muchas emociones cuando llegó a la intersección de Addison Street y Clark Street, donde ya se veía el Wrigley Field. No le tocará lanzar en la serie de tres juegos aquí entre los Marlins y los Cachorros, ya que ganó su última salida del lunes ante los Nacionales en Miami.

"Para ser honesto, no quería pitchar aquí", dijo el diestro. "Este año no. Es que no quería pitchar aquí. Llegará el momento para poder volver a lanzar aquí."

Zambrano afirmó que aún echa de menos la ciudad de Chicago, donde los fanáticos de los Cachorros mayormente lo saludan de manera bien positiva en la calle.

"Me dijeron, 'qué pena que te fuiste. Te echamos de menos, Z'", relató el venezolano. "Mucha gente me lo dijo. Estoy agradecido por eso de parte de los fanáticos. Todavía hay gente ahí que no me quiere, pero no puedo hacer nada al respecto."

En cuanto a la relación de Zambrano con sus ex compañeros, dice el derecho que por ese lado todo sigue tan positivo como siempre.

"Creo que me tratan con respeto, como un profesional", indicó. "Cada vez que los veo les doy un abrazo o les saludo. No hay rencores, créeme eso.

"El problema no era con ellos", continuó. "El problema no era con los Cubs. El problema era Carlos Zambrano. Por eso Carlos Zambrano está con los Marlins de Miami. Si tienes que echar culpas, échamelas a mí. Fue por mí que las cosas se fueron a pique los últimos tres años. Es lo único que puedo decir. Soy responsable de mis acciones."

Zambrano atribuye su habilidad de enfocarse y continuar con su carrera a su relación con Dios. El abridor de 31 años ponderó el retiro en un momento.

El lanzador tuvo sus momentos bajos con los Cachorros, pero el manager de los Marlins y compatriota de Zambrano, Ozzie Guillén, dice que la gente debería recordar los primeros años del diestro en Chicago.

"Fuera del terreno se ha portado de maravilla", dijo Guillén. "A veces quiero que vuelva a ser el Zambrano de antes...a veces. Pero está haciendo lo que pronostiqué.

"No se olviden de lo que hizo Zambrano. Ese muchacho por poco gana el Cy Young aquí."