DETROIT -- Antes del Juego 4 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana el miércoles entre los Tigres y los Medias Rojas, el dominicano David Ortiz le bateaba .304 en 23 turnos oficiales -- incluyendo postemporada -- a su compatriota Joaquín Benoit, con un cuadrangular.

Ese jonrón, por supuesto, fue el Grand Slam que conectó "Big Papi" en el octavo inning del Juego 2 de esta serie que empató el partido de manera dramática y le dio a Boston el impulso para dejar en el terreno a Detroit en la entrada siguiente.

El miércoles, los quisqueyanos volvieron a verse las caras con dos outs en el noveno episodio, un corredor en circulación y los Tigres arriba en el marcador por 7-3. Esta vez el resultado fue diferente.

En lugar de empezar con un cambio de velocidad-pitcheo que castigó de jonrón Ortiz en el Juego 2-Benoit inició con tres rectas de cuatro costuras. En el turno incluyó un solo cambio, que fue por el suelo, más un slider, antes del derecho provocar un elevado altísimo con otra recta de cuatro costuras para sacar el último out del encuentro.

"Esta vez él hizo contacto pero la bola se quedó en el estadio. Fue muy diferente esta vez", dijo Benoit. "Ya yo sabía qué iba a ser mi juego, que era atacar la zona de strike temprano. Nada, a seguir adelante. No va a ser la última vez que lo enfrente".

Benoit, un preparador de mesa toda la vida antes de adueñarse del puesto de cerrador en Detroit para la segunda mitad de la campaña regular del 2013, salvó 24 juegos en 26 oportunidades con los Tigres con efectividad de 2.01.

En la postemporada, aunque lleva tres salvamentos, se ha visto algo tambaleante. Ha permitido siete hits y cuatro carreras en 5.2 innings (EFE de 6.35), incluyendo el cuadrangular de Ortiz en esta serie. Sin embargo, ha contado con el apoyo firme de su manager Jim Leyland y dice que jamás ha flaqueado la confianza en sí mismo.

"En ningún momento pierdo la confianza, porque sé que va a haber momentos buenos y momentos malos", expresó Benoit, de 36 años. "De los malos aprendo y de los buenos me divierto. Trato de no llevar lo del pasado al juego, porque ya eso está hecho y no lo puedo devolver".

El miércoles fue un momento bueno, porque a pesar de permitir una carrera en el noveno inning del Juego 4, hubo un final feliz para los felinos.

"Gracias a Dios el juego terminó con un batazo de él", dijo Benoit.