He visto docenas de veces el disparo realizado por el cubano Yoenis Céspedes el martes. Probablemente llegue a mirarlo otras tantas veces. Todos lo volveremos a ver y luego trataremos de describirlo con las palabras indicadas.

Realmente no las hay. Puedes ver durante muchos años el béisbol de Grandes Ligas y no observar una jugada tan espectacular con ésta. Inclusive ahora parece algo surrealista, como que no ocurrió de verdad.

¿Quién tiene esa clase de fuerza en el brazo? Y vino de la nada. Céspedes había manejado mal el batazo y parecía hasta no estar corriendo tan duro para ir a recoger la bola.

¿Y después hizo eso?

La pelota estuvo en el aire para una distancia de unas 300 pies-un disparo largo con mucho arco que terminó en la mascota del receptor de los Atléticos, Derek Norris, quien puso out a Howie Kendrick.

De alguna manera, es algo que encaja en lo que conocemos de Céspedes. Se le quiere en el clubhouse de Oakland y le gusta pasarla bien.

Y luego está esto: Su talento es enorme, hasta el punto de dar miedo.

El año pasado, cuando los compañeros de Céspedes se enteraron de que el cubano participaría en el Festival de Jonrones durante las actividades del Juego de Estrellas, sabían inmediatamente que lo ganaría. Confiaban en que en el gran escenario, en una competencia de habilidades, Céspedes le enseñaría al mundo su talento.

Son muchas las cosas que han pasado en Oakland. Dos de sus abridores (A.J. Griffin y Jarrod Parker) se perderán todo el 2014. Jim Johnson fue un fracaso como cerrador al llegar desde Baltimore. Hay profundidad por todo el diamante. Está el fuego competitivo de Josh Donaldson.

Después está el manager Bob Melvin. La gente a veces no sabe lo bueno que es a la hora de dirigir. Conocerlo es respetarlo y respetarlo es confiar en él.

Y también está el vicepresidente y gerente general del equipo, Billy Beane, quien una vez más ha puesto a manifiesto su condición de genio al construir un roster que triunfa sin superestrellas.

Los Angelinos son buenos también y deben de darle la pelea a Oakland hasta el final. Y los Marineros mejoran con cada día. Los Astros, quienes jugarán 14 partidos ante los Atléticos, Angelinos y Marineros, son mejor equipo ahora y podrían ser un factor.

Los Atléticos se han pasado 22 días en el primer lugar del Oeste de la Liga Americana. Están en la cima de la división de manera exclusiva desde el 27 de abril. Van por un tercer título divisional en forma consecutiva y lucharán hasta el final.

Bien, regresemos al tema de Céspedes y ese disparo.

Volví a observar el tiro que hizo el Salón de la Fama puertorriqueño Roberto Clemente en el Juego 6 de la Serie Mundial de 1971. En el cierre del noveno inning de dicho partido, empatado en ese momento, Clemente disparó desde el rincón del jardín derecho hasta el home plate para que Mark Belanger se parara en la tercera base, después de un doble de Don Buford.

Ese disparo de Clemente representa una de las imágenes más recordadas de la leyenda boricua.

Ninguna lista de tiros fenomenales desde los jardines puede estar completa sin el de Bo Jackson en 1989, cuando cazó a Harold Reynolds en el home al disparar desde la pared del jardín izquierdo en el King Dome. El tiro de Céspedes fue excelente, pero el de Bo pudo haber sido el mejor de la historia.

Otra jugada que viene a la mente es un disparo de Ichiro Suzuki en el 2001, cuando el japonés soltó un láser para hacerle out en la tercera a Terrence Long.

Con ese tiro, Ichiro-en su primera temporada en Estados Unidos-le anunció al mundo que representaba el paquete entero como pelotero.

También lo es Céspedes. Wow. Qué jugada más increíble.